LA PROCESIONARIA DEL PINO

La procesionaria del pino es el nombre corriente que se le ha dado a la fase larvaria (oruga) de una mariposa nocturna, la Thaumetopoea pityocampa. Se la llama procesionaria del pino por la localización en estos árboles de sus nidos blancos y por la forma de desplazarse en hilera unas detrás de otras. Estas orugas tienen una característica capa de espículas o pelitos urticantes a lo largo de su cuerpo que libera una toxina.

      

A lo largo de su vida, estos insectos, sufren  varios cambios hasta llegar a mariposa adulta, pero cuando nuestros animales corren más riesgo es en la época, más o menos, entre octubre y abril. En esta época es cuando nacen las orugas y descienden de los pinos pudiéndoselas ver en montes, bosques y carreteras.

Esta larva parece inofensiva pero puede llegar a ser muy peligrosa cuando nuestros perros,  y también gatos que salen al exterior, se acercan a ella por curiosidad. La larva suelta las espículas provocando una reacción urticante en la zona de contacto (normalmente morro, lengua, patas si la pisan…). El daño varía mucho según el animal afectado y el número de espículas que les afecten: hinchazón de la zona afectada, incluso de la lengua, picor intenso, nerviosismo e inquietud. Algunos pueden vomitar y otros, aunque en mucho menor número, pueden presentar signos de dificultad respiratoria o muerte.

       

Cuando nos encontramos ante esta situación lo más importante es intentar mantener la calma y, con cuidado, con un pañuelo y agua, debemos explorar la zona y buscar posibles restos de espículas para extraerlas. Después, en cuanto podamos, aunque la zona no se muestre muy afectada, es aconsejable llevar a nuestro perro o gato al veterinario para que evalúen la lesión y se le aplique tratamiento en caso de ser necesario.