HABITUACIÓN DE LOS GATOS AL TRANSPORTÍN

Feliway-Gato-descansando-en-transportín

Normalmente solemos guardar los transportines en un armario de la casa y los sacamos cuando van a viajar o a ir al veterinario. Esto hace que nuestros gatos relacionen el transportín a experiencias que no les agradan y  la hora de tener que meterles en ellos supone una pelea continua. Además una vez dentro, saben que van a vivir una situación que no les gusta y desde que entran ya comienza a elevarse su nivel de estrés.

Cuando compramos el transportín debemos dárselo a conocer, que lo olfateé y lo marque, sin forzarles, para que forme parte de su ambiente. Lo mejor es dejarlo abierto en un lugar que no nos moleste y donde ellos pasen mucho tiempo. Primero sólo con la parte de abajo del transportín, les daremos tiempo para que puedan reconocerlo como suyo, y una vez que se le vea cómodo en él comenzaremos a cubrirlo con la parte de arriba. Nunca les forzaremos y seremos pacientes, dejándolos ir a su ritmo.

Para animarles a entrar en él se pueden dejar dentro juguetes que les gusten, premios o incluso su mantita. Deben de asociarlo a experiencias positivas y no negativas.

El transportín debería de estar accesible a ellos siempre  para, cuando los necesitemos llevar a algún lado, se sientan a gusto y lo reconozcan como su hogar y lugar de protección. Lo mejor para tener una buena relación con los gatos es no forzar ni castigar. Ellos aprenden mejor poco a poco y nosotros debemos de tener paciencia.